Cuando estás conviviendo con un caballo, una yegua o un poni, debes respetarle tal como él te respeta a ti. Estas son algunas de las maneras de hacerlo:
- Cuando te acercas al caballo: hazlo siempre por la izquierda, ya que se considera que los caballos son zurdos como la mayoría de los humanos son diestros.
- Al llevarlo a la ducha o a la cuadra: antes o después de montar a caballo, debes llevarlo al lugar con una cabezada y una cuerda. La manera de hacerlo es por la izquierda, sujetando con la derecha la parte de arriba de la cuerda, y con la derecha, la parte de abajo, siempre alerta por si el équido te pisa sin querer o te da un cabezazo para rascarse.
- Al montarlo: cuando haga algo mal, enfádate, y cuando se porte bien o le salga algo que normalmente no logra hacer, acarícialo y dirígele palabras suaves.
- Al conocerlo: cuando por primera vez vas a montar un caballo, debes inspirarle confianza a la primera vista. Para conseguirlo, acaríciale amistosamente, háblale y pasa un rato con él. También puedes aprovechar el tiempo que lo cepillas o lo duchas para platicarle.
-Al acariciarle: para acariciarle, debes colocar la mano delante de su cara, no debes ser impulsivo y querer acariciarle a toda costa. Espera a que él acerque su cabeza a tu mano.
-Después de montarlo: ¡vigila no se quiera rascar! Los caballos sudan por la cara, y eso les provoca picores, e intentará rascarse con lo primero que vea. ¡Cuidado no te pegue un cabezazo!
-Detrás de un caballo: ¡jamás te pongas detrás de un caballo sin antes avisarle! Le faltas el respeto y te pegará una coz en cuanto pueda. Para advertirle de que vas a pasar, acaríciale suavemente la zona del flanco.
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